diabetes

La Diabetes es una de las enfermedades más comunes en nuestra sociedad. Con distintos niveles de gravedad, puede llegar a ser mortal para las personas que la padecen. El cambio de vida es radical cuando te diagnostican este mal. Pero, ¿cómo asume la responsabilidad una niña de 20 años? Esta es parte de la historia de María Luisa Álvarez, una paciente que lleva toda una vida con esta ingrata compañía a cuestas.

En una sala de espera, llena de pacientes, la Dra. Gloria Briones, Jefa de la Unidad de Diabetes, se acerca a una mujer, que no representa sus 70 años, y le dice “María Luisa, te vienen a entrevistar” Con un poco de dificultad, se logra poner de pie y a paso lento camina hacia la entrada del Auditorio del Centro Helen Lee Lassen, del Hospital San Juan de Dios.

“Llegué a este Hospital en el año 64, porque a los 20 me diagnosticaron diabetes y mi vida cambió completamente. El médico, que me trataba en ese entonces, me dijo que 1 cuaderno y seguir el tratamiento me podrían salvar la vida. Y aquí estoy”, dice María Luisa Álvarez, de 70 años, quien fue presidenta de la Asociación Chilena de Diabetes.

“Estuve solamente 3 meses con pastillas, y el médico me dijo que era muy grave, por lo que tuve que comenzar con el tratamiento de insulina. 240 unidades diarias que el Hospital me daba, pero cuando hubo escases, un laboratorio me subsidio por un tiempo”, dice María Luisa.

“Después de esto probaron la 1º bomba de infusión continua de insulina conmigo. Esto costó US$2.500 y $100.000 de mantención mensual. Estuve 1 año internada. Por suerte un laboratorio corrió con los gastos. Estaba conectada en todo el cuerpo. Pero gracias a este sistema inventado por los doctores del Hospital San Juan de Dios, dejé de ponerme los 12 pinchazos diarios de insulina”, recuerda María Luisa.

“Pasé tanto tiempo acá, que me transformé en una ayuda para los doctores y para los pacientes nuevos. Además fui presidenta de la Asociación Chilena de Diabetes. Mi consejo, es que deben cumplir con lo que se les indica. Los tratamientos son la base para poder seguir viviendo con diabetes. El médico no tiene la culpa de lo que nos pasa, los pacientes somos los porfiados. Conoci a muchos que fallecieron y eran más jóvenes que yo”, reflexiona esta mujer que ha dado una dura batalla contra esta enfermedad.

“Lo más destacable de la María Luisa, y por lo que se transformó en un ejemplo a seguir, es por su orden (anota todo en 1 cuaderno) y su perseverancia por salir triunfadora día a día. Además se ha transformado en una inspiración para los propios pacientes, porque ella siempre tiene la disposición para ayudar a los demás”, comenta la Dra. Briones, quien lleva más de 25 años tratando a María Luisa.

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