La costumbre de mostrar un cuerpo bronceado, especialmente en menores de 20 años, es un daño a la piel irreversible considerando que Chile posee la mayor radiación solar del planeta, según evidenciaron científicos de la Universidad de Chile. Diariamente la Dirección Meteorológica de Chile califica como extrema la exposición al sol y ésta se mantiene dentro de los niveles más peligrosos de los últimos ocho años, según constató un estudio de la Universidad de Santiago.

La Dra. María Catalina Martínez, dermatóloga del Hospital San Juan de Dios, explica que la incidencia del cáncer a la piel ha aumentado en los últimos años. Las personas que presentan daños en su piel hoy son en gran parte por la radiación solar adquirida durante su juventud, afirma que “todo el sol que tomaron en su vida, especialmente el acumulado durante los primeros 20 años de vida, se tradujo en lesiones a la piel”, explicó.

Un adulto de estatura promedio posee una superficie de 2 metros cuadrados de piel, la cual se regenera, es impermeable, resistente y flexible para responder a todas las acciones que el cuerpo humano necesita para mantener la vida. Por lo tanto, una lesión a este órgano toma relevancia, especialmente según el cáncer que se desarrolla, el que puede ser cáncer de piel melanoma o el cáncer de piel no melanoma, éste a su vez tiene dos tipos: carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular.

El melanoma es muy agresivo y tiene una alta mortalidad entre quienes lo presentan; mientras que el cáncer no melanoma no es tan dañino.

La dermatóloga afirma que todas las personas que debido a su trabajo o quehaceres de la vida diaria pasaron muchas horas al sol, como agricultores, deportistas, salvavidas, feriantes y tienen actualmente sobre 50 años deben estar atentos a los cambios en su piel. Son sospechosas “aquellas lesiones que se presentan con costra en su superficie, sangran persistentemente o son heridas que no sanan”. Aparecen en lugares que antes no estaban y crecen con el tiempo, son frecuentes en zonas como la nariz, las orejas, la cara, los brazos o aquellos espacios que fueron expuestos al sol”, afirma la especialista.

Otros factores de riesgo no relacionados con el astro rey, son antecedentes de cáncer de piel en familiares o propios; ser de piel clara, tener pelo y ojos claros, tener pecas.

La recomendación de la especialista es realizar un conjunto de acciones para evitar el cúmulo de rayos solares en el cuerpo. Puntualiza que el protector solar debe ir acompañado del uso de sombreros, de ropa que cubra los brazos y el escote, anteojos para el sol, “y no olvidar que el protector debe repetirse cada 3 a 4 horas todos los días del año”, finalizó.

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