Chile es el país con los índices más altos de consumo de tabaco en América, llegando a un 38%, según datos de la Organización Panamericana de Salud (OPS). Esta cifra ha desencadenado que más de 16 mil  personas mueran anualmente en nuestro país por esta causa. En tanto, a nivel mundial,  fallecen 7 millones por año. De ellos,  890.000 son fumadores pasivos.

Cada 31 de mayo, la OMS conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, que busca crear conciencia sobre esta situación y sobre los riesgos asociados a esta adicción, tanto para la salud como en otros ámbitos.

El Dr. José Luis Velásquez, broncopulmonar de nuestro hospital, explica que el tabaquismo tiene implicancias psicosociales, físicas y conductuales de los pacientes. “La dependencia y el abuso que  genera el tabaquismo está partiendo antes. En Chile los niños están empezando a fumar con poco más de 12 años”, sentencia.

Por otro lado, agrega,  la continuidad del hábito tabáquico tiene una gran carga de  enfermedades asociadas. “Vemos los problemas asociados al pulmón, enfermedades de las vías aéreas alta y baja, bronquitis crónica, EPOC, y llegando a enfermedades tan severas como el cáncer pulmonar”.

El profesional asegura que los fumadores se ven más afectados por las infecciones respiratorias. “Hacen infecciones respiratorias de forma más frecuente. Por ejemplo, los resfriados comunes se transforman en  enfermedades obstructivas más importantes  en ese paciente, como neumonías por neumococo”.

Entre enero y abril de este año, el Hospital San Juan de Dios ha atendido 982 pacientes por problemas respiratorios, de las cuales 400 son por neumonías, 171 por asma, 91 por infecciones respiratorias altas, 41 por bronquitis y 279 por otras causas respiratorias.

Además de las enfermedades respiratorias, el especialista señala que el cigarrillo se relaciona directamente con la aparición de cardiopatías y enfermedades cardiovasculares y también con la salud gastrointestinal. “Enfermedades como gastritis, esofagitis y reflujo aumentan también en los pacientes con hábito tabáquico”, precisa.

Enfermedad letal y sin cura

El Dr. José Luis Velásquez indica que hay otra enfermedad muy importante, que no es muy conocida, pero que está condicionada  por el hábito tabáquico: la fibrosis pulmonar idiopática.

“Es una enfermedad de muy baja prevalencia en comparación con el EPOC o el asma, entonces se diagnosticaba mal, poco y tardíamente. Es más fácil decir usted tiene EPOC y fuma que decir usted tiene fibrosis pulmonar y fuma. Estamos hablando de 10 casos por 100 mil habitantes. La problemática de la fibrosis pulmonar es que es poco conocida, pero tiene una alta mortalidad y comorbilidad, es decir los pacientes requieren de oxígeno en corto plazo y tienen una sobrevida de dos o tres años”, expone.

Pese a los riesgos que el tabaco implica para salud, el doctor dice que los pacientes con enfermedades crónicas secundarias al hábito tabáquico tienen grandes dificultades para dejar de fumar. “Tienen una dependencia física y psíquica importante y, por otro lado, tiene una alta carga de nicotina en el cuerpo, lo que lo hace difícil dejar de fumar. Acá la consejería es lo más importante, ver la voluntad del paciente para dejar el hábito y entregar tratamiento farmacológico de acuerdo al tipo de paciente”, puntualiza.

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