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Una de las grandes distracciones del período estival, para grandes y chicos, es jugar con agua y nadar para “capear” el calor. Sobre todo en un país como el nuestro, donde existe la posibilidad de hacerlo en el mar, ríos, hermosos lagos, fuentes termales o incluso en piscinas públicas o privadas. El tema es que muchas personas no tienen conciencia de los peligros que se corren al introducirse en aguas contaminadas o piscinas mal aseadas, que pueden provocar infecciones en el oído externo, llegando a la “Otitis del nadador”, una variante de la Otitis Externa.

Para el Dr. Ramón Andrés Readi, sub jefe del Servicio de Otorrinolaringología del HSJD, preocuparnos de este detalle es relevante y debemos estar en alerta, porque si bien los nadadores recreacionales la pueden tener, también le puede ocurrir a cualquier bañista. “Puedo estar bañándome en una piscina sin saber que quizás no tiene un buen control de su calidad del agua y eso favorece la Otitis. Hay lugares que, por lejos, ya no tengo control de la calidad del agua, como ocurre al bañarme en un río, en un lago, en aguas termales, estas – si ustedes han estado ahí-  se pueden dar cuenta de que no hay un control con cloro, un control bacteriológico más estricto, por lo tanto son lugares que nosotros sabemos que predisponen que uno haga una Otitis del nadador”. Explica que esta patología de trata de “una Otitis externa, porque uno lo va dividiendo según zonas anatómicas. La parte más externa del oído es el conducto auditivo externo. En ese conducto se puede infectar la piel, profundizarse más, hasta el cartílago, incluso contactar el hueso. Puede tener diferentes tipos de profundidad”.

Ahora ¿qué peligros hay en el mar? “No he mencionado tanto el mar porque, por la salinidad, es menos frecuente, a menos que me esté bañando en un lugar que sabemos que hay playas contaminadas”.

La detección de la Otitis del nadador, según el otorrinolaringólogo del HSJD, se favorece por la irrupción de secreciones y de molestos síntomas que la acompañan, “porque el dolor de oído siempre es muy intenso, es un síntoma demasiado relevante. Segundo, que finalmente el conducto auditivo, que es como un tubo, se cierra tanto que después ya no hay audición de nada, entonces la posibilidad de tratar se hace más difícil. Y lo otro es que, a veces las personas, y que a nosotros nos toca ver, llegan con infección en ambos oídos”.

Para el Dr. Ramón Andrés Readi, las formas de prevenir la enfermedad aún no son muy satisfactorias. “Se recomienda usar tapones de oídos, pero no es tan efectivo, porque finalmente la humedad termina entrando igual, incluso también existen cintillos, porque lo importante es que no se estén mojando los oídos”. Por eso, el facultativo tampoco apoya largas inmersiones, porque asegura, “no es natural estar tres horas en el agua”.

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