Según el estudio “Epidemiología del uso de medicamentos en el adulto mayor”, éste es uno de los grupos más importantes de consumidores de medicamentos, correspondiendo  a un tercio de las prescripciones  que se hacen de fármacos a nivel mundial.

Lo anterior, genera un importante impacto en la salud de estas personas, ya que existe una significativa relación entre el uso de medicamentos y un mayor riesgo de presentar desenlaces negativos relevantes para la calidad de vida de esta población.

Hospitalizaciones, pérdida de funcionalidad y aumento de la mortalidad son algunas de las consecuencias que el uso de medicinas puede traer en los ancianos. Incluso el estudio antes señalado afirma que entre el 5 y el 25% de las hospitalizaciones de este grupo objetivo se asocian a reacciones adversas a medicamentos.

Leonardo Arriagada, farmacéutico  clínico de la Unidad de Geriátricos Agudos del Hospital San Juan de Dios, expone que es frecuente que  se asuma  que por la edad avanzada de un paciente, éste requiere usar muchos fármacos, lo que constituye un error cultural. “Los medicamentos en las personas  mayores también tienen tiempos acotados: hay algunos que se van a tomar por algunos días, como el caso de los antibióticos, y hay otros que se indican para las patologías crónicas, como los anti hipertensivos, que si bien el paciente los va a utilizar por muchos años, la condición del paciente puede cambiar en un momento  determinado”.

Asimismo, explica que  debido al envejecimiento natural, las personas presentan una serie de cambios biológicos que no pueden considerarse como una enfermedad, sino como parte del proceso de envejecimiento. Esto provoca que al exponerse al uso de medicamentos se comporten de manera distinta a los más jóvenes. “Eso hace que el riesgo se vea aumentado. La selección, la interacción o la asociación de ciertos medicamentos es lo que hace que el riesgo esté aumentado, por lo que hay que tener una mirada distinta en el uso de medicamentos  en estas personas”, indica.

El profesional  advierte que muchas veces las personas mayores no relacionan algunos síntomas con el uso de medicamentos,  como la pérdida de memoria, lentitud al caminar, problemas para controlar esfínteres o desorientación. “En una persona de 90 años se puede pensar  que tiene pérdidas de memoria por su edad, pero si el paciente llega con trastorno de memoria o queja de memoria, hay que buscar si hay algún medicamento que lo está provocando, porque en la medida en que lo suspendamos o lo cambiemos, la memoria va aparecer nuevamente y  ya no tiene que ver la edad. Lamentablemente todas estas situaciones se asocian al envejecimiento, se asume que ser añoso es  tener una serie de deterioros, pero tenemos tantos medicamentos que son capaces  de producirlos, que hay que buscar causas farmacológicas”, declara.

Factores de riesgo

Arriagada  sostiene que la automedicación es uno de los factores que aumenta el riesgo  “No es un hábito saludable  y mucho menos seguro. La recomendación,  es evitarla. Desafortunadamente  conocemos sólo los beneficios que los medicamentos nos pueden otorgar y  no se transmiten los riesgos asociados. Entonces la población general se queda con los beneficios y aparece la automedicación  para resolver un síntoma  o un problema de salud”, precisa.

El farmacéutico clínico agrega  que otro aspecto tiene que ver con cuánto conocen los pacientes su propia terapia. “En general saben que toman un medicamento, pero la referencia  es que es una pastilla blanca, chiquitita, pero desconoce el nombre. Es importante que sepa cómo se llama el medicamento que utiliza y cuál es el nombre de la marca,  porque ocurre que el paciente puede estar  tomando el mismo medicamento con distinto nombre de fantasía y se ve afectado a síntomas por exceso de fármacos, lo que genera una posibilidad de que el paciente tenga un evento adverso, secundario al uso de medicamentos”.

Para evitar estos problemas, el profesional aconseja, además de  interiorizarse con los nombres de los principios activos y los de fantasía, que el paciente lleve siempre consigo los medicamentos cuando vaya a alguna atención médica.  “No  importa que el médico no le pregunte por los medicamentos, nos sentamos en el box y le contamos al médico por qué estamos consultando y le llevamos los medicamentos aun cuando no los pida. Ahí el profesional tendrá información y puede ver lo  que le está ocurriendo al paciente y los medicamentos que está recibiendo”, puntualiza.

— Visitas totales: 534,082 — Últimas 24 horas: 694